Entonces la bella dama alzó sus alas, su cabello jugueteando con el viento que atacaba contra ella sin compasión, sostuvo entre sus manos una espada que permanecia incrustada sobre el suelo, estiró su mano con lentitud, con sutileza, níun instante abrió sus ojos.
Su mano comenzó a brillar por inercia, manteniendo sobre ella un petalo de rosa, entonces abrío los ojos encontrandose con un chico frente a ella, le era tan familiar... Prefirió no mencionar ninguna palabra, no sabía si estaba feliz o no al verle, pero sentía una meláncolia tan agobiante.
El joven no entendió su actitud y solo se le quedo mirando, la chica no kizó cruzar su vista con la penetrante de él, nerviosa ante la situación deseaba escapar, volar tan lejos como pudiera, sin embargo algo le detenía, no sabía si era su amor hacia él o solo por el miedo que sentía de no volverle a ver... Ella sabía, tenía muy claro lo que tenía que hacer pero las palabras no salían de su boca, estaban atadas a su garganta que no pretendía dejarlas ir tan facimente como ella esperaba.
_ Lo siento si no puedo quedarme mucho tiempo - sonríe - pero venía para decirte que deseo tu bienestar y felicidad... vayas donde vayas...
La mujer no habló, estaba muda, tan igual como un mimo...
_ Fue muy agradable estar contigo... fue hermoso sentir un extraño sentimiento... no se como llamarle a la felicidad... que produjiste sobre mi... pero te lo agradezco tanto...
Misteriosamente el cuerpo del chico se ibna desvaneciendo poco a poco, segundo a segundo, pero la pequeña ni se inmutaba, no había efecto sobre ella, pareciese que el suelo que ella tanto admiraba fue su gran entretención, en ese momento el otro angel no menconó nada más y solo su sonrisa que borrosamente le acompañaba estuvo presente hasta cuando solo quedaron parpadeantes brillos que flotaban sobre el cielo... Hasta que la chica abrió su boca y contestó...
_ Te amo y nunca me atreví a decirtelo... y ahora me arrepiento... -- lloraba en silencio lamentando haberse guardado todas esas hermosas palabras -

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